Nosotros
Flor de Coco nació de una experiencia muy concreta: la de un cuerpo que no toleraba los productos de limpieza convencionales. Lo que empezó como una solución personal se convirtió en una marca con casi 20 años de historia.
Mi cuerpo lo supo antes que yo
Todo empezó en Francia, donde por primera vez me hice cargo de limpiar mi propio hogar de forma regular. Fue ahí donde mi cuerpo empezó a dar señales que no podía ignorar: dolor de cabeza cada vez que limpiaba el baño, manos resecas e irritadas cada vez que lavaba los trastes. No era ocasional. Era constante.
Esa experiencia me obligó a cuestionar algo que hasta ese momento era completamente invisible para mí: la composición química de los productos de limpieza convencionales. Encontré marcas como Ecover — con fórmulas más simples, sin fragancias agresivas — y el cambio fue inmediato. Mi cuerpo lo agradecía.
Al regresar a México en 2006, el contraste fue brutal. Los pasillos de limpieza en el supermercado me resultaban insoportables: fragancias artificiales intensas, etiquetas poco claras, fórmulas con decenas de ingredientes que nadie puede pronunciar. Lo que antes era "normal" había dejado de serlo para mí.
Antes de que naciera mi hijo, tomé una decisión: quería controlar lo que entraba a mi hogar. No encontré en el mercado mexicano lo que buscaba — productos honestos, sin perfumes, con ingredientes verificables — así que decidí formularlos yo misma. El primer producto fue un detergente para ropa en polvo, libre de fragancias artificiales. Lo hice para proteger a mi futura familia. Eso fue en 2006. Hoy, casi 20 años después, sigo usando los mismos principios con los que empecé.
Cuando mi hijo entró al kinder, descubrí que otras mamás tenían el mismo problema: niños con alergias, sensibilidad a perfumes, búsqueda de alternativas sin encontrarlas. Ahí fue donde Flor de Coco dejó de ser una solución personal y se convirtió en una marca. No en una hoja de cálculo — en una conversación entre madres sobre lo que le estábamos poniendo a la ropa de nuestros hijos.
Lo que creemos
Creemos que los productos de limpieza que usamos todos los días tienen el poder de afectar nuestra salud — o de protegerla. Sus ingredientes no se quedan en las superficies: se quedan en la ropa, en el aire, en la piel de quienes más queremos.
Transparencia radical
Publicamos la lista completa de ingredientes. Sin nombres raros, sin ingredientes de relleno. Cada componente de nuestras fórmulas tiene un pasaporte de seguridad que documenta su impacto en la salud y en el medio ambiente.
Ingredientes simples y efectivos
Usamos jabón de coco orgánico, sales minerales naturales y aceites esenciales. Ingredientes con nombres que puedes leer, entender y verificar. Sin surfactantes ultraprocesados, sin ftalatos, sin parabenos, sin amonio, sin cloro.
Responsabilidad con el planeta
Empacamos en cartón y ofrecemos un sistema de recargas en envases de vidrio rellenables. En 2025 evitamos la generación de 2.6 toneladas de plástico — el equivalente a más de 10,000 botellas que no terminaron en un relleno sanitario.
Ana de la Fuente
Fundadora · Doctora en Lingüística · Mamá
Llevo más de 25 años evitando ingredientes artificiales en casa. Fabrico mis propios jabones, cremas y productos de cuidado personal — no por tendencia, sino porque siempre preferí entender lo que entra a mi hogar. Mi formación como investigadora, quizás explica por qué desde hace mucho tiempo leo etiquetas con tanta atención: el lenguaje oculta tanto como revela. En Flor de Coco, la política es que nada esté oculto.