Hice mi primer detergente
dos años antes de embarazarme.
Flor de Coco no nació en un laboratorio ni en una junta de negocios. Nació en mi cocina, porque quería preparar mi casa antes de traer a alguien a vivir en ella.
Todo empezó en Francia, donde por primera vez me hice cargo de limpiar mi propia casa. Mi cuerpo empezó a dar señales que no podía ignorar: dolor de cabeza al limpiar el baño, manos irritadas al lavar los trastes. No era ocasional, era constante. Desde entonces, hace más de treinta años, evito los ingredientes artificiales en casa.
Cuando regresé a México en 2006 el contraste fue brutal. Los pasillos de limpieza del supermercado me resultaban insoportables: fragancias intensas, etiquetas confusas, fórmulas con decenas de ingredientes impronunciables. Importar lo que usaba en Europa era carísimo. No había nada que yo pudiera usar.
Así que en 2008 me puse a preparar mi casa. Quería un embarazo lo más limpio posible, y eso empezaba por reducir los tóxicos de mi hogar: sobre todo el detergente con el que iba a lavar la ropa que usaría durante esos nueve meses. Aprendí a hacer jabón y formulé el mío. Simple, honesto, sin nada que no pudiera nombrar. Mi hijo nació en 2010.
Durante cinco años lo hice solo para mi familia. Hasta que en 2013, en el kinder de mi hijo, empecé a ver niños con alergias y asma, y mamás buscando lo mismo que yo había buscado sin encontrar. Empecé a prepararles su jabón también. Así, de mamá a mamá, lo que era una solución casera se convirtió en una marca.
Hoy, dieciocho años después de aquel primer detergente, Flor de Coco es una línea completa de limpieza natural. Pero la pregunta que la mueve sigue siendo la misma: ¿qué estoy poniendo en contacto con mi familia, y por qué nadie me lo dice claro?
No vendo productos ecológicos. Vendo tranquilidad: saber exactamente qué hay dentro de lo que limpia tu casa.
— Ana de la Fuente, fundadoraLo que nos sostiene.
No son eslóganes: son las reglas que aplico a cada fórmula, cada etiqueta y cada decisión.
Transparencia total
Cada etiqueta muestra todos los ingredientes, sin "fragancia" ni secretos. Cada familia tiene derecho a saber qué usa en su hogar.
Sin disruptores hormonales
Sin fragancias sintéticas, colorantes ni conservadores tóxicos. Fórmulas simples que hacen su trabajo sin efectos secundarios.
Ingredientes reales
Jabón de coco orgánico, sales minerales y aceites esenciales. Ingredientes de origen natural, biodegradables, con nombres que puedes leer y verificar.
Menos plástico
Sistema de recargas, botellas de vidrio que duran años y polvos en cartón. En 2025 evitamos 2.6 toneladas de plástico. Cuidar la casa no debería dejar un rastro de botellas.
Seguro para los tuyos
Pensado para niños, bebés, mascotas y las etapas más sensibles. Lo que toca a tu familia debería ser lo más limpio de la casa.
Desempeño real
Natural no significa débil. Limpia igual o mejor que lo convencional, con la química correcta y no con químicos agresivos.
Una empresa de mujeres, para las familias.
Flor de Coco se fundó, se dirige y se produce mayoritariamente por mujeres, desde Cuernavaca, Morelos. Creemos en el trabajo digno: dar prioridad a madres solteras y a quienes buscan una oportunidad estable, en un lugar donde puedan crecer.
Y va más allá del empleo. Nuestros productos protegen justo a quienes hacen la mayor parte de la limpieza en México, mujeres, de la exposición diaria a químicos tóxicos. Cuidar a quien limpia es parte de la misión, no una nota al pie.
La confianza no se pide.
Se gana con la etiqueta.
Cada producto declara todos sus ingredientes, con nombre y apellido. Revísalos tú misma, y si algo no te cuadra, escríbenos.
Conoce los productos